Les comentaba en mi anterior artículo que existe un gran movimiento comercial en los cuatro puentes internacionales que comunican a Ciudad Juárez con El Paso, Texas; según cifras del Departamento de Transportes de los Estados Unidos, en el 2009 por este punto fronterizo cruzaron 650 mil camiones de carga, diez millones y medio de vehículos particulares y ocho millones de personas.
En el puente internacional Córdoba-Las Américas, tuve oportunidad de platicar con dos jóvenes hermanos, un hombre y una mujer de 15 y 14 años de edad; cantaban con extraordinaria calidad artística, me comentaron ser originarios de un ranchito ubicado en el municipio de Tlanchinol, estado de Hidalgo, que hace dos años se escaparon de su casa por los maltratos y golpizas que les daba su papá cuando se emborrachaba, que casi era a diario; que a su mamá le iba peor porque al defenderlos recibía la mayor parte de los golpes y maltratos. El abuelo materno que vivía cerca de su casa los protegía hasta donde su salud y fuerzas le permitían, lo cual no era mucho por ser un hombre de edad avanzada.
Fue precisamente el abuelo quien les enseñó a cantar y a tocar varios instrumentos musicales, como el clarinete, la guitarra y el violín, me contaron orgullosos que su abuelo fue un gran violinista en un trió de huapangeros huastecos. Los planes de Toribio y Juvencia son juntar 20 mil pesos, que es la cuota que les cobra un “coyote” por pasarlos al “otro lado”, una vez allá, quieren triunfar en la música, juntar mucho dinero y mandar por su mamá y el abuelo.
Cuando mucho hacen cien pesos diarios trabajando los siete días de la semana, cantan de las siete de la mañana a las siete de la noche, hay ocasiones en que algún gringo o un paisano bondadoso les regala hasta doscientos pesos, estudiaron hasta el primer año de secundaria, me repitieron muchas veces que su sueño es triunfar en la música para mandar por su mamá, doblegado por la emoción, les regalé cien pesos y cambie la plática, les pregunté qué canción les gustaba mas: acto seguido de su atril, que es una especie de tripie que usan los músicos para sostener el archivo musical, el joven le dio vuelta a sus notas musicales y me dijo, ahí le va la que nos piden mucho….
…..Tienes la fragancia de las flores del jardín, todas las mañanas brilla el sol gracias a ti, hay tanta ternura dentro de tu corazón, más fue la inocencia lo que a mi me cautivo.
Y cada mañana va creciendo mas mi amor, y es por ti que la tristeza para siempre se marcho, doy gracias al destino que te puso en mi camino niña de mi corazón……
De inmediato supe que la canción se llama “Niña de mi corazón”, la interpreta una popular banda de Sinaloa llamada “La Arrolladora”, esta canción es un verdadero “hitazo”, la escuché decenas de veces en las estaciones de radio de ambos lados de la frontera.
Los hermanos cantaban con voz fina y educada y tocaban como verdaderos profesionales, avance la fila sin dejar de mirarlos por el espejo retrovisor, pensando que la historia de ellos, es la historia de miles de jóvenes que viven en la calle, que no tienen oportunidad de estudiar, que no tienen un hogar ni familia, ni nadie que vea por ellos. En México hay cien mil niños que viven en la calle, según cifras del Departamento Integral de la Familia, el DIF. Asimismo, según el Cuarto Informe de Labores 2010 de la Secretaría de Educación, hay diez millones y medio de niños y jóvenes de 6 a 24 años de edad, que no estudian en nuestro país, lo cual es verdaderamente lamentable.
Unos metros adelante se me acercó la viejita que aparece en la foto, le di veinte pesos y no quise preguntar nada de su vida, me dijo “Dios lo bendiga”, gracias señora, le contesté con voz apagada y pensé de inmediato, “pero que Dios la bendiga más a usted y a todos lo que están aquí batallando para ganarse algo para sobrevivir”.
Lo que sucede en la frontera norte de México debe de servir de motivación a todos aquellos jóvenes que tienen la dicha de estudiar, de tener un hogar y una familia, de estar sanos, de tener un novio, novia y amigos que los quieren y apoyan; los jóvenes en esta condición tienen que echarle muchas ganas, tienen que estudiar más duro, no deben faltar a clases, tienen que estudiar inglés y cuando obtengan su título profesional, tienen que construir un México mejor, un México que duela y lastime menos.
*Alberto Gaytán es el director del Tecnológico de Misantla, estudió un doctorado en estudios internacionales en The Graduate School of Internacional Studies de la Universidad de Miami.