Cada vez que puedo, le pido al área académica del tecnológico de Misantla que me programe una clase que tengo años impartiéndola, se llama Desarrollo Socioeconómico de México. Este semestre me tocó impartir dicha clase a un grupo del segundo semestre de la carrera de Ingeniería Bioquímica; es un grupo numeroso de 40 alumnos, 32 mujeres y 8 hombres, el promedio de edad de la clase es de 19 años y no es por presumirles, pero este grupo es uno de los mejores del tecnológico, tiene un promedio de calificación de 90, entre estos alumnos estudia Edith González Cruz (en la foto), brillante joven que lleva un promedio “limpio” de 98, “limpio” quiere decir que no ha reprobado ninguna materia y subrayo este punto porque en la matricula nacional de educación superior tecnológica, de dos millones doscientos mil alumnos, no es común encontrar alumnos que vayan “limpios” en sus carreras, pues siempre por alguna razón, académica o no, alguien ha reprobado al menos una materia. Así que es motivador y gratificante enseñar a un grupo de estas características académicas. Además, dar clases me permite estar en contacto directo con los alumnos, conocerlos mejor y saber un poco más de su situación personal y necesidades académicas.
En las primeras clases abordamos temas de interés general, por ejemplo, les pregunto a los alumnos por que escogieron la carrera de bioquímica, por cierto, una de las carreras del futuro y con mayor rentabilidad profesional, ya que solo ocho mil alumnos del total de la matricula nacional estudian bioquímica, es decir, menos del uno por ciento. Esto significa que el mercado laboral de egresados de esta carrera no está saturado y que las opciones de encontrar un buen trabajo y tener éxito en este campo profesional son mayores. Es costumbre preguntar al grupo si el Tec de Misantla fue su primera opción y acerca de sus gustos musicales, enterándome que muchos de mis alumnos quisieron como primera opción estudiar medicina y que Ricardo Arjona, es uno de sus compositores favoritos, inclusive, escuchamos una de sus canciones llamada “La mujer que no soñé”, que llevó la alumna Beatriz Adriana Santiago López. A este grupo le gusta el reggaetón y los grupos de rock famosos como Nirvana, The doors y claro, los Beatles.
Hasta aquí la cosa iba muy bien, sin embargo, la clase empezó a “patinar” cuando les pregunté el nombre del último libro que habían leído y cuáles eran los diez libros más leídos de todos los tiempos. Como las opiniones eran diferentes, le pedimos al alumno José Antonio Ramírez Cruz, que investigara el tema, José Antonio encontró que entre los libros más leídos estaban los siguientes: La Biblia, Harry Potter, Citas del presidente Mao Tse Tung, Mi lucha de Adolfo Hitler, El Capital de Karl Marx, entre otros.
Este tema de los libros más leídos nos conduce a un bochornoso asunto nacional: de acuerdo con indicadores de hábitos de lectura de la OCDE y la UNESCO, México ocupa el lugar 107 de una lista de 108 países del mundo, o sea, que estamos en el vergonzoso penúltimo lugar con un promedio de lectura de 2.8 libros anuales por habitante (y se me hacen muchos). Esta cifra está muy pero muy lejos de los 25 libros por habitante que recomiendan los organismos internacionales citados. Para darnos una idea más clara de la catastrófica situación en que nos encontramos, solo hay que citar que el promedio de lectura de Japón, Noruega, Finlandia y Canadá, es de 47 libros por habitante.
*Alberto Gaytán es el director del Tecnológico de Misantla, estudió un doctorado en estudios internacionales en The Graduate School of Internacional Studies de la Universidad de Miami.