La revolución tema de este artículo nació hace 150 años en los jardines de un monasterio de Austria, ahí, un monje llamado Gregorio Mendel realizó los primeros experimentos de fertilización de plantas. El joven investigador fertilizaba chícharos con polen de otras plantas, logrando trasmitir características dominantes de una planta madre a otra. Aunque ninguno de los científicos de aquella época tomó en serio los descubrimientos de Mendel, dichos trabajos dieron origen a una nueva ciencia que hoy llamamos genética.
Ese importante antecedente sirvió de guía e inspiración a científicos modernos como James Watson y Francis Crick, quienes descubrieron que los rasgos hereditarios de toda forma de vida dependen de una molécula que tiene un nombre difícil de pronunciar: Acido Desoxirribonucleico, conocido por sus siglas como ADN o DNA. Esta molécula contiene los secretos de toda forma de vida, incluyendo bacterias, gusanos, peces, aves, plantas y seres humanos.
Los científicos estudian la estructura del ADN graficándola como si fuera una escalera, los lados de dicha escalera están formados de azúcar y fosfato y los peldaños están hechos de cuatro sustancias que se llaman Adenina, Timina, Citosina y Guanina. Debido a que el ADN es una molécula muy compleja por la asombrosa cantidad de información que transporta, los científicos simplifican sus anotaciones utilizando las iniciales de las cuatro sustancias antes citadas: ATCG. El código genético o genoma humano consta de tres mil millones de letras “ATCG”; esta cantidad se duplica en cada una de los cien millones de millones de células que tenemos en nuestro cuerpo.
Gracias al avance científico hoy somos capaces de entender los secretos del código genético, lo cual cambiará para siempre la manera en que usted y yo viviremos en los próximos años. Por ejemplo, los chips genéticos que usaremos harán que la medicina sea mil veces más poderosa y efectiva, ya que tomaremos medicamentos personalizados hechos a la medida de nuestros genes. Este formidable avance científico aumentará la actual esperanza de vida de 78 a 120 años. Así que en los próximos años será común ver en las playas de Veracruz a gente de 90 años trotando y haciendo ejercicio.
Les aseguro que no es ciencia ficción, es la realidad, por eso, un laboratorio de los Estados Unidos llamado Human Genome Sciences, ha obtenido ganancias millonarias con las 9200 patentes que generó en genética aplicada en los últimos años. Mientras reflexionamos en como y cuando nos alcanzará esta revolución genética, surge otra reflexión obligada ¿y en México, como estamos en avances científicos?. Disculpen pero tengo malas noticias, en México parece que vamos para atrás y derechito al colapso educativo, apenas esta semana el gobierno anunció un injusto y doloroso recorte de siete mil millones de pesos a las universidades públicas del país. No, pues así esta “canijo”, recortando el presupuesto al sector educativo nunca podremos competir con los grandes laboratorios de biotecnología del primer mundo ni nunca seremos líderes de revolución científica alguna.
*Alberto Gaytán es el director del Tecnológico de Misantla, estudió un doctorado en estudios internacionales en The Graduate School of Internacional Studies de la Universidad de Miami.